El grupo chií Hizbulá realizó una serie de lanzamientos de misiles contra Tel Aviv y zonas aledañas, incluyendo la ciudad de Ashdod, durante la madrugada del viernes, en una de las incursiones más profundas hacia el sur de Israel desde el inicio del actual ciclo de tensiones.
Respuesta defensiva y ausencia de bajas
Las Fuerzas de Defensa de Israel activaron las sirenas antiaéreas alrededor de la una de la madrugada, atribuyendo las alarmas en la capital a la caída de restos y esquirlas de proyectiles que fueron interceptados. El servicio médico de emergencias Magen David Adom confirmó que no se registraron heridos ni víctimas como consecuencia del ataque.
Expansión del conflicto y posturas enfrentadas
El bombardeo se produce en un contexto de escalada regional tras operaciones militares conjuntas de Israel y Estados Unidos contra Irán, principal aliado de Hizbulá. Teherán ha insistido en que cualquier acuerdo de cese al fuego debe incluir a Líbano, una posición que ha sido rechazada por Washington y Tel Aviv.
Como respuesta a la ofensiva, el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu anunció el inicio de negociaciones directas con Líbano, con el objetivo de lograr el desarme de Hizbulá, un proceso que contaría con la mediación estadounidense.
Tensión continua en la frontera norte
Paralelamente, el grupo chií anunció nuevas andanadas de proyectiles dirigidas hacia el norte de Israel, específicamente en áreas cercanas a la frontera con Líbano. Hizbulá sostiene que las acciones militares israelíes en territorio libanés constituyen una violación de los acuerdos de alto el fuego recientes, manteniendo la tensión en niveles elevados y con riesgo de una escalada mayor.
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