América Latina experimenta un giro político hacia la derecha, con liderazgos moderados como el de Abinader

El panorama político latinoamericano ha registrado un marcado desplazamiento hacia posiciones conservadoras y de derecha desde el año 2025, según…

El panorama político latinoamericano ha registrado un marcado desplazamiento hacia posiciones conservadoras y de derecha desde el año 2025, según un análisis regional. Este movimiento, que sigue a la llamada "marea rosa" de los años 2000, es impulsado por el descontento ciudadano, el surgimiento de figuras disruptivas y un cambio en la política exterior estadounidense.

Nuevas figuras en el espectro político

De nueve de las quince democracias analizadas que han modificado su orientación desde 2022, predominan los cambios hacia la derecha. Se destacan líderes como Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador, quienes representan un estilo populista. Por otro lado, mandatarios como Luis Abinader en República Dominicana encarnan una vertiente más moderada, enfocada en la estabilidad y el pragmatismo.

El cambio no se debe únicamente a una adhesión ideológica, sino también a un voto de castigo contra gobiernos de izquierda que no cumplieron expectativas en materia económica o de combate a la corrupción. Un analista chileno lo resumió señalando que

“el deseo de cambio es el partido más grande de América Latina”

.

La influencia externa y las prioridades comunes

La postura más activa de la administración Trump en la región, incluyendo el apoyo a gobiernos afines y eventos como el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela en enero de 2026, ha influido en este clima político. Pese a la diversidad de estilos, desde el libertarismo radical de Milei hasta la mano dura mediática de Bukele, las nuevas derechas comparten énfasis en la seguridad pública, el crecimiento económico y el rechazo al legado de la izquierda tradicional.

Líderes como Abinader, Daniel Noboa en Ecuador y Rodrigo Paz Pereira en Bolivia representan una derecha institucional que busca gestionar con técnica, estabilidad y lucha contra la corrupción. Este pragmatismo busca suavizar la imagen históricamente elitista del conservadurismo y mostrarse cercano a las necesidades populares.

El declive de la izquierda y el dilema del centro

Con la excepción de Lula da Silva en Brasil, la izquierda ha perdido peso político e influencia, viendo debilitadas sus redes regionales. Los partidos de centro y centroderecha tradicionales enfrentan el dilema de aliarse con los nuevos populistas para mantener relevancia o distanciarse para preservar su identidad, como ocurrió con alianzas en Argentina, Chile y México.

Un cambio generacional

Un rasgo notable es la participación de votantes jóvenes, que en varios países conforman la mayor base de apoyo para candidatos de derecha. Las nuevas generaciones, que no vivieron las dictaduras del siglo XX pero sí han presenciado crisis bajo gobiernos de izquierda, son receptivas a mensajes simples y emocionales difundidos por redes sociales.

La relación con Estados Unidos bajo la administración Trump es vista por estos nuevos gobiernos como una oportunidad para obtener respaldo económico y estratégico, acercándose a Washington de manera pragmática.

La sostenibilidad de este giro político dependerá de la capacidad de estos líderes para generar mejoras tangibles en seguridad y economía sin socavar las instituciones democráticas, de lo contrario podría avivar un nuevo ciclo de descontento.

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