La llama de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, que tendrán lugar en República Dominicana en 2026, fue encendida este domingo en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, Estado de México. El medallista olímpico dominicano Gabriel Mercedes recibió la antorcha de manos de autoridades y danzantes locales para iniciar su viaje hacia el país sede.
Significado histórico y simbólico
José Monegro, presidente del comité organizador dominicano, subrayó la importancia de recibir este símbolo. La nación "tiene en su corazón un fuego que no se apaga, que está dispuesto a compartir, que nos impulsa en grandes anfitriones para recibirlos y contribuir a que Centroamérica y el Caribe se vea como una región unida", declaró. Reconoció también el papel histórico de México como refugio para dominicanos que lucharon contra la dictadura en su país entre 1930 y 1961.
María José Alcalá, presidenta del Comité Olímpico Mexicano, evocó durante la ceremonia "el espíritu de Teotihuacán, la ciudad donde los antiguos pueblos encendían el fuego como símbolo de renovación, de vida y de continuidad". Añadió que "el fuego olímpico representa la misma esencia universal, la luz que guía a los atletas, que une a las naciones y que trasciende fronteras".
El recorrido hacia la isla
El "Fuego Nuevo" será trasladado este lunes a República Dominicana. Una vez allí, iniciará un recorrido por la región sur del país, pasando por diversas comunidades desde Pedernales hasta Baní. El objetivo de esta ruta es integrar a la población en el espíritu del evento multideportivo.
La elección de México como punto de partida se debe a que fue sede de los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1926. Durante la ceremonia en Teotihuacán, desfilaron las banderas de los más de 30 países que participarán en la justa deportiva, programada del 24 de julio al 8 de agosto de 2026.
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