Los presidentes Emmanuel Macron de Francia y Keir Starmer del Reino Unido encabezaron una cumbre internacional este viernes en París para impulsar la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, una vital ruta petrolera bloqueada a raíz del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en una reunión de la que estuvo ausente el gobierno estadounidense.
Una iniciativa defensiva sin beligerantes
La conferencia, denominada Iniciativa de Libertad Marítima de Navegación del Estrecho de Ormuz, busca mitigar el impacto económico global del cierre de un paso por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, un conflicto en el que las naciones participantes no se han involucrado directamente. En declaraciones previas, Macron enfatizó que la misión sería "estrictamente defensiva", limitada a países no beligerantes y desplegada "cuando las condiciones de seguridad lo permitan".
Starmer, quien fue recibido por su homólogo francés en el palacio del Elíseo, acusó a Irán de "chantajear la economía mundial". El primer ministro británico declaró antes del encuentro que "La reapertura incondicional e inmediata del estrecho es una responsabilidad global, y debemos actuar para que la energía y el comercio mundiales vuelvan a fluir libremente".
Planificación militar en desarrollo
Paralelamente a la diplomacia, Francia y Gran Bretaña han conducido reuniones de planificación militar para la operación, las cuales han sido comparadas con la "coalición de los dispuestos" formada para Ucrania. Un coronel portavoz del ejército francés señaló que la misión aún está "en fase de construcción".
La oficina de Macron detalló que los contribuyentes lo harán "cada uno según sus capacidades", subrayando que las medidas para garantizar un paso seguro dependerán de un alto el fuego duradero. Un funcionario anónimo de la presidencia francesa explicó que el objetivo es que los navieros cuenten con "todos los medios necesarios para garantizar que sus buques no sean alcanzados", lo que podría incluir inteligencia, desminado, escoltas militares y comunicación con estados ribereños.
Capacidades y desafíos operativos
Expertos consultados matizaron el alcance práctico de la coalición. Sidharth Kaushal, del Royal United Services Institute, consideró más factibles tareas como la remoción de minas y los sistemas de alerta temprana que el escolta directo a petroleros, señalando que "Para ese tipo de cosas se necesita una enorme cantidad de embarcaciones, algo que nadie tiene".
Por su parte, Ellie Geranmayeh, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, destacó el desminado como un área donde Europa y sus socios podrían ser clave, advirtiendo que si Estados Unidos realizara esa labor cerca de las costas iraníes, se crearía "un escenario potencial para que Irán y Estados Unidos cometan errores de cálculo".
Una respuesta a las críticas de Washington
La operación surge, en parte, como una respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha reprendido a los aliados por no unirse a la guerra y ha dicho que reabrir el estrecho no es responsabilidad de Estados Unidos, llegando a calificar de "cobardes" a los aliados y cuestionando la capacidad naval británica.
Kaushal sugirió que muchos estados europeos y posiblemente Canadá podrían ver en esta iniciativa una oportunidad para "demostrar su capacidad para proporcionar seguridad de una manera distinta, si no completamente independiente, de Estados Unidos".
Finalmente, se informó que a la cumbre del viernes asistieron alrededor de 30 países, incluyendo naciones de Oriente Medio y Asia, con la presencia confirmada del canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, mientras que otros participaron por videoconferencia.
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