Dominicanos residentes en Estados Unidos lideran solicitudes para modificación de nombres tras reforma legal

Desde que entró en vigor la Ley 4-23, Orgánica de los Actos del Estado Civil, el Tribunal Superior Electoral (TSE)…

Desde que entró en vigor la Ley 4-23, Orgánica de los Actos del Estado Civil, el Tribunal Superior Electoral (TSE) ha recibido 1,298 peticiones de cambio de nombre, aprobando el 84.49% de los casos resueltos, con una tendencia marcada hacia la migración y la modernización de identidades.

Patrón migratorio en las solicitudes

Un análisis de los últimos 50 casos resueltos muestra que la mitad de las solicitudes proviene de dominicanos que viven fuera del país, principalmente en Estados Unidos. El cambio suele responder a la necesidad de alinear la identidad con documentos extranjeros o evitar confusiones culturales o de género.

Entre los ejemplos se encuentra Gerardo Florentino, quien tras adquirir otra ciudadanía solicitó ser Geraldo. Rosario, residente en España, modificó su nombre a Fernando Rosario para evitar la confusión, ya que en ese país "Rosario" es comúnmente femenino. Colombina Mercedes, de Nueva York, eliminó su primer nombre para usar solo Mercedes, y Rafael añadió el nombre Alvin para coincidir con sus licencias y pasaportes estadounidenses.

Tendencias hacia nombres modernos

Otra tendencia destacada es el abandono de nombres tradicionales o considerados anticuados en favor de opciones más actuales. Casos como Esmeraldo Bienvenido cambiando a Geraldo, Doroteo Saturnino a Miguel Alexander, Clemena Silis a Nancy, y Juan de Dios a Yeiren ilustran esta dinámica.

También son frecuentes las modificaciones mínimas, como Wilfrido a Wilfredo o Cinthia a Cynthia, y la supresión de nombres compuestos, como hizo Katherine Altagracia al eliminar "Altagracia" o Mariel Emmanuel al quitarse el primer nombre asociado comúnmente al género femenino.

Correcciones y motivaciones personales

Algunos cambios buscan corregir decisiones tomadas al momento del registro original, como el caso de un niño de siete años llamado Yomira, nombre de su madre, que fue cambiado a Yadiel. En menor medida, hay motivaciones por experiencias negativas, como el de Mostapha, quien alegó problemas raciales por ser asociado con un origen árabe que no tenía, cambiando a Edy, o una menor llamada Tomasa Rosalis, cuyo nombre fue modificado debido a situaciones de acoso escolar.

El reglamento del TSE permite el cambio cuando el ciudadano ha adquirido otra nacionalidad o ha modificado su nombre fuera del país. No todas las solicitudes son admitidas; algunas son rechazadas por no ser competencia del tribunal, como intentos de rectificación de errores o cambios de apellido, como el caso de Nurys.

Perfil y volumen de los solicitantes

Las estadísticas del tribunal muestran que las mujeres lideran estos procesos, con 651 solicitudes (50.1%), frente a 491 de hombres (37.8%); el resto corresponde a menores. El volumen de solicitudes se ha mantenido sostenido: 435 en 2023, 348 en 2024 y 407 en 2025, indicando que se trata de una decisión personal frecuente más que de una simple corrección administrativa.

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