El entrenador haitiano Junior Scheldeur, al frente del Cibao FC desde junio de 2024, ha guiado al equipo a la cima de la liga dominicana y a la Copa de Campeones de la Concacaf, un logro que el club no alcanzaba desde 2018, atribuyendo el éxito al "trabajo duro y la resiliencia".
Camino al éxito y reconocimiento
Tras años como asistente, Scheldeur asumió el rol de técnico principal en junio de 2024 y rápidamente consiguió un título de liga en septiembre de ese mismo año, manteniendo la racha de campeonatos del club en 2021, 2022 y 2023. Bajo su dirección, el Cibao también llegó a la final de la Copa Caribeña de Clubes de la Concacaf en 2024, lo que les dio el pase al torneo continental de mayores dimensiones.
En la Copa de Campeones, el equipo logró un empate que consideran histórico ante el club mexicano Chivas de Guadalajara en la primera ronda eliminatoria, aunque finalmente cayeron eliminados tras una derrota 3-0 en el segundo encuentro. "Competir de tú a tú y lograr ese empate histórico contra un grande como Chivas de Guadalajara reafirmó que vamos por el camino correcto", destacó Scheldeur.
Filosofía y conexión con el equipo
El estratega asegura que su aporte y el de su cuerpo técnico se fundamenta en "la profesionalidad y la cercanía" con los futbolistas. "Mi relación con ellos se basa en el respeto mutuo; ven en mí el reflejo del trabajo duro y la resiliencia, sabiendo que siempre tienen las puertas abiertas para hablar", señaló.
Scheldeur, quien se siente parte del "ADN de éxito" de una institución acostumbrada a ganar, expresó su gratitud hacia la afición y comprendió sus altas expectativas. Además, ve su rol como un ejemplo para la comunidad haitiana en el fútbol dominicano: "Históricamente el jugador haitiano ha sido muy querido y respetado en esta liga por su talento; yo busco ser un ejemplo de que, con entrega, también podemos aportar desde la dirección estratégica".
Trasfondo personal y migratorio
Scheldeur es uno de los cerca de medio millón de migrantes haitianos que residen en República Dominicana, según datos de 2017. Su camino comenzó en las calles de Mirebalais, Haití, donde jugaba fútbol descalzo. Tras un breve paso por Estados Unidos, se estableció en República Dominicana, donde estudió Administración de Empresas y se formó en la Escuela de Tecnificación de la Fundación Real Madrid.
Reconoce las dificultades de llegar a la élite deportiva del país siendo extranjero, pero afirma que dentro del vestuario esas desigualdades no existen. Aunque sus padres aún viven en Haití, tuvo que alejarse de ellos debido a la violencia de bandas criminales en su ciudad natal y no ha podido visitarlos en cuatro años por "el tema de la frontera", manteniendo el contacto por teléfono. Su mayor sueño como entrenador, expresó emocionado, es "tener a mi familia conmigo. Eso es lo más importante".
Deja una respuesta