Verónica Pascual Boé, una ingeniera aeronáutica de Burgos, fue reconocida con el Premio Castilla y León de Investigación Científica y Técnica e Innovación 2025 por haber transformado una empresa familiar del medio rural en una referencia global de robótica móvil industrial. La empresaria, que dirige ASTI Mobile Robotics desde hace casi veinte años, también fomenta el talento tecnológico a través de la Fundación ASTI.
Un reconocimiento colectivo
Al recibir el galardón, Pascual Boé expresó que lo vive como un premio colectivo para su equipo y para quienes creen en el desarrollo de tecnología desde Castilla y León para el mundo. Afirmó que este reconocimiento también es un impulso para continuar trabajando desde su fundación, con el objetivo de que más jóvenes encuentren su camino en la ciencia y la tecnología.
Liderazgo femenino y diversidad
Cuando se le preguntó sobre su papel como pionera en liderazgo femenino en entornos industriales muy masculinizados, señaló que su responsabilidad no fue demostrar más, sino demostrar que era posible. Subrayó que el liderazgo se legitima por la visión y los resultados, no por el género, y destacó la necesidad de combatir la brecha existente, ya que los equipos diversos son más innovadores y generan más valor.
Contribución al ecosistema regional
La ingeniera considera que su principal aportación ha sido demostrar que Castilla y León puede competir en industria tecnológica avanzada a nivel internacional. Destacó la responsabilidad del empresario en compartir conocimiento e impulsar la transformación, lo que en su caso se ha materializado en iniciativas como la estrategia Talento 4.0 en ASTI, con alianzas educativas, y en los programas de la Fundación ASTI para promover vocaciones científico-tecnológicas desde la infancia.
Decisión estratégica clave
Sobre la transformación de ASTI Mobile Robotics desde Madrigalejo del Monte hasta convertirse en un referente global, Pascual Boé identificó como la decisión más determinante apostar por la robótica móvil cuando era un mercado incipiente. Esto implicó renunciar a certezas a corto plazo, invertir fuertemente en investigación y desarrollo de tecnología propia de manera sostenible, y mantener una visión estratégica durante años, incluso en momentos de incertidumbre. Reconoció a la Junta de Castilla y León como un gran aliado en este proceso.
Competitividad desde lo rural
Consultada sobre cómo se compite desde Burgos en un sector tecnológico exigente, argumentó que la ubicación no es una barrera si existe estrategia, tecnología y ambición internacional. Uno de los grandes retos iniciales fue el acceso al talento, por lo que apostaron por una cultura de innovación continua. También enfatizó que 'rural' no significa 'aislado', y destacó la importancia de construir alianzas estratégicas y un ecosistema colaborativo con universidades, grandes corporaciones y centros de innovación a nivel nacional e internacional.
El futuro industrial de Castilla y León
Para Pascual Boé, el tejido industrial de la comunidad autónoma está en el buen camino, con una base sólida, talento técnico y compromiso institucional, pero el reto es acelerar, ya que muchas pequeñas y medianas empresas aún están en fases iniciales de digitalización. Señaló que para ganar peso global se necesitan inteligencia artificial, más investigación y desarrollo, colaboración, ambición internacional y, sobre todo, talento.
Consejos y visión
Su consejo para una joven emprendedora industrial de Castilla y León es que piense en grande desde el primer día y no permita que el entorno limite su ambición. Sobre la digitalización de las pymes, identificó que la principal barrera es estratégica y cultural, más que tecnológica. Respecto al papel de las administraciones, destacó su función clave como facilitador y dinamizador, creando marcos de apoyo, impulsando la investigación y desarrollando infraestructuras, con la inversión en talento como la decisión más estratégica.
Fomentar las vocaciones STEM
La ingeniera subrayó la importancia de actuar desde edades tempranas para despertar vocaciones en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Citó datos del Foro Económico Mundial que indican que nueve de los diez perfiles más demandados son STEM, mientras que, según el Observatorio STEM de su fundación, solo el 14 por ciento de los alumnos de Bachillerato quiere ser ingeniero. Iniciativas como STEM Talent Girl de la Fundación ASTI están duplicando el número de niñas que quieren ser ingenieras y multiplicando por cuatro las que optan por estudios TIC.
Conexión y talento como motores
Pascual Boé considera que, aunque se han hecho avances, es necesario reforzar la conexión entre universidad, empresa y centros tecnológicos en la comunidad, algo clave para el desarrollo del talento. Sobre la falta de talento, advirtió que puede paralizar proyectos de innovación, infrautilizar la tecnología disponible y, en última instancia, hacer perder competitividad, ya que tecnologías como la inteligencia artificial son estructurales.
Finalmente, visualiza la industria de Castilla y León dentro de diez años como más avanzada, digitalizada y competitiva, con empresas innovadoras e internacionalizadas. Su mayor deseo es que la región haya ganado en talento y que los jóvenes encuentren oportunidades, con un ecosistema más conectado donde empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones trabajen de forma coordinada para contribuir activamente a construir el futuro.
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