Una marcada divergencia política entre América y Europa se hizo evidente tras las elecciones del 12 de abril, donde la ultraderecha consolidó su avance en el continente americano, a la vez que sufría reveses en naciones europeas donde había ganado influencia.
Triunfos en América Latina
En Perú, la derecha radicalizada de Keiko Fujimori resultó la opción más votada, disputándose la segunda plaza para la segunda vuelta presidencial de junio entre el aún más extremista Rafael López Aliaga y el izquierdista Roberto Sánchez. Mientras, en Hungría, el ultranacionalista Viktor Orban sufría una derrota tras 16 años consecutivos en el poder.
El fenómeno Trump y su influencia regional
El estadounidense Donald Trump, quien regresó a la Casa Blanca en 2025, es visto como un estandarte de este posicionamiento. Su perfil ultranacionalista, populista y extremista comparte similitudes con el argentino Javier Milei, elegido en 2023, y con el salvadoreño Nayib Bukele, en el poder desde 2019, quien es considerado un inspirador para parte de la nueva hornada de ultraderecha en países vecinos.
Latinoamérica parece estar abandonando su tradicional política vinculada a la izquierda, con figuras como el ecuatoriano Daniel Noboa o el dominicano Luis Abinader, conocido por sus duras políticas migratorias, al frente de sus países. Solo en 2025, Bolivia, Honduras y Chile protagonizaron un viraje a la derecha más radical con Rodrigo Paz, Nasry Alfura y José Antonio Kast, respectivamente, todos autoproclamados trumpistas.
Continuidad de la tendencia
El triunfo de Laura Fernández en Costa Rica en febrero, con su promesa de 'mano dura' contra la inmigración y la violencia, volvió a demostrar que esta deriva no es un espejismo. Más allá de la segunda vuelta en Perú en junio, donde Fujimori es favorita, se esperan elecciones en Colombia en mayo, en Haití en septiembre y en Brasil en octubre.
Retroceso en Europa
Al otro lado del Atlántico, la tendencia es la contraria. La derrota de Orban en Hungría se suma a otros reveses. En Francia, la izquierda moderada mantuvo París, Lyon y Marsella en las municipales, mientras que la extremista Agrupación Nacional de Marine Le Pen se tuvo que conformar con pequeños municipios.
Tampoco ha sido un buen año para la ultraderecha en Portugal, donde el Chega de André Ventura fue duramente derrotado en la segunda ronda de las presidenciales de enero. En el Reino Unido, el partido Reform UK de Nigel Farage no tiene fuerza suficiente para hacer frente a los laboristas, y algo similar le ocurre a la extrema derecha en Alemania (AfD).
En Italia, Giorgia Meloni enfrenta el descontento tras la derrota en un referéndum de su reforma judicial. El mandato del ultra Aleksandar Vucic en Serbia está en el aire por las continuas protestas, en Bulgaria venció el comunista Rumen Radev y en la UE cada vez es más tendencia una moderación que aúne al bloque.
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