El ejercicio del poder por parte del presidente Luis Abinader se distingue por un modelo de gobierno abierto al diálogo y la participación ciudadana, marcando un contraste con el tradicional presidencialismo rígido y centralizado que históricamente predominó en la República Dominicana.
Un estilo de liderazgo diferente
A diferencia de las prácticas políticas del pasado, el mandatario ha mostrado una inclinación constante hacia la consulta y la escucha de diversos sectores sociales, incluyendo organizaciones comunitarias, empresariales, sindicales, profesionales y representantes de la sociedad civil.
Este estilo de gobernar ha sido evidente en decisiones relacionadas con reformas institucionales, políticas sociales, infraestructura comunitaria, transparencia pública y procesos de diálogo nacional.
Legitimidad y fortalecimiento institucional
La importancia de este enfoque radica en que fortalece la legitimidad de las decisiones públicas. La consulta no debilita el liderazgo presidencial; por el contrario, lo dota de mayor legitimidad y sostenibilidad política.
Cuando un gobierno escucha a la ciudadanía y toma en consideración las demandas sociales, se reduce la distancia entre el Estado y la población, aumentando la confianza en las instituciones democráticas.
Contrapeso al ultrapresidencialismo
El politólogo Giovanni Sartori, en su obra "Ingeniería constitucional comparada", advirtió sobre los riesgos del presidencialismo excesivamente concentrado, una deformación institucional que reduce la deliberación democrática y limita la construcción de consensos.
La historia dominicana ofrece numerosos ejemplos de ese fenómeno, con gobiernos verticales donde las decisiones fundamentales se tomaban desde el Palacio Nacional con escasos niveles de consulta social o institucional.
Contribución a la gobernabilidad
Asimismo, el presidencialismo consultivo contribuye a disminuir las tensiones sociales y a prevenir los excesos derivados de la concentración del poder. La gobernabilidad moderna no puede sostenerse únicamente sobre la autoridad formal del presidente, sino sobre la capacidad de construir consensos amplios y duraderos.
El estilo de gobernar del presidente Abinader demuestra que es posible ejercer un liderazgo firme sin recurrir al autoritarismo político ni al ultrapresidencialismo tradicional.
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