Industria tabacalera dominicana sostiene economía nacional mientras gobierno enfrenta tensiones entre salud y desarrollo

La República Dominicana, como segundo mayor productor y exportador mundial de cigarros premium, genera más de 1,385 millones de dólares…

La República Dominicana, como segundo mayor productor y exportador mundial de cigarros premium, genera más de 1,385 millones de dólares anuales en exportaciones hacia 148 países, consolidando una industria que emplea a más de 122,000 personas de forma directa.

Este crecimiento económico, celebrado por el gobierno del presidente Luis Abinader, coexiste con las políticas públicas de salud que buscan reducir el tabaquismo, una contradicción que define la relación del Estado con este cultivo.

El peso económico del tabaco en el Cibao

La provincia de Santiago concentra alrededor del 51% de la producción nacional, con más de 160,000 tareas sembradas para la cosecha 2025-2026. Según datos del Instituto del Tabaco, el sector es el tercer producto de exportación del país, solo superado por el oro y los insumos médicos.

El exministro de Industria, Víctor Bisonó, destacó que la producción creció más de un 25% desde 2019, superando los 330,000 quintales anuales, mientras las exportaciones pasaron de 934 a más de 1,340 millones de dólares en el mismo período.

Una dependencia histórica y social

La industria tabacalera no es solo una actividad económica, sino el sustento de comunidades enteras en Tamboril, Villa González, Moca y Licey al Medio, donde representa la principal, y en muchos casos única, fuente de empleo. El 62% de los aproximadamente 40,000 empleos directos vinculados al cultivo son ocupados por mujeres.

Esta relación tiene raíces históricas profundas. El intelectual Pedro Francisco Bonó calificó al tabaco en 1881 como

"el auténtico Padre de la Patria"

por su influencia en la formación económica y política del país, un pensamiento que el filósofo Pablo Mella ha rescatado en análisis recientes.

La postura dual del Estado

El gobierno dominicano mantiene una postura ambigua, celebrando los récords de exportación e invirtiendo 60 millones de pesos en infraestructura para la zona franca tabacalera de Tamboril, mientras simultáneamente aplica impuestos selectivos al consumo y promueve campañas antitabaco.

El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes sostiene que el cigarro dominicano es un producto de identidad nacional que fortalece la marca país en mercados internacionales de lujo, argumentando que su dimensión económica y cultural lo convierte en un activo estratégico que no puede analizarse únicamente desde la óptica sanitaria.

Al mismo tiempo, República Dominicana mantiene sus compromisos con el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS, participando en debates internacionales sobre cómo evitar una nueva generación de adictos al tabaco.

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