La guerra comercial entre Estados Unidos y China está reconfigurando las cadenas de suministro mundiales, presentando a la República Dominicana un momento decisivo para capitalizar su posición estratégica o enfrentar las consecuencias del conflicto entre las dos mayores potencias. El país, cuya economía cerró 2025 con un PIB de RD$ 7 billones 897,551 millones, sustentada en servicios, turismo, remesas y zonas francas, no es un actor directo pero sí se ve impactado por cada medida arancelaria y disrupción logística.
Fragilidad de las cadenas globales
El economista Antonio Ciriaco Cruz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, señala que las cadenas de suministro globales siguen siendo fundamentales para el comercio internacional. Las disputas por recursos naturales estratégicos han generado disrupciones, elevando los costos de transporte marítimo y aéreo, lo que a su vez incrementa el precio de las importaciones y afecta los canales de distribución. Ciriaco Cruz subraya que más del 80% del comercio mundial se realiza por vía marítima, por lo que cualquier alteración impacta directamente los costos logísticos; estudios citados por él indican que un incremento del 1% en los fletes puede elevar la inflación global en 0.025 puntos porcentuales.
Oportunidades para el país
La política de la administración Trump ha acelerado un proceso de desglobalización selectiva, donde las empresas buscan reducir su dependencia de China y relocalizar producción en países con acceso preferencial al mercado estadounidense, mano de obra competitiva y estabilidad institucional, un fenómeno conocido como nearshoring y friendshoring. La República Dominicana reúne varias condiciones para este mapa: proximidad geográfica a EE.UU., el marco del DR-CAFTA, un sistema de zonas francas consolidado y una industria manufacturera que en 2024 superó los RD$ 1.6 billones en ingresos, con un crecimiento del 12.4%.
El sistema de zonas francas dominicano, uno de los más desarrollados de la región, cuenta con iniciativas como la alianza entre el Instituto Tecnológico de las Américas (Itla) y el Parque Zona Franca Las Américas para desarrollar capital humano en semiconductores, manufactura electrónica y medicina robótica. Además, medios como Bloomberg han posicionado al país como "la próxima frontera" en la disputa geopolítica entre EE.UU. y China, destacando proyectos como el puerto espacial de Pedernales.
La inversión extranjera directa también muestra señales de diversificación, con España liderando en 2025 con US$ 1,086.1 millones (21.5% del total), desplazando a Estados Unidos al segundo lugar con US$ 1,042.8 millones. Un informe del MICM y el PNUD señala que el país ofrece condiciones favorables para atraer inversión en tecnologías de información y comunicación, aunque advierte sobre brechas en conectividad, talento y colaboración.
Reformas pendientes para la competitividad
Para el economista Miguel Collado Di Franco, del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), el nearshoring representa una ventana concreta de oportunidad, pero su aprovechamiento no es automático. Collado Di Franco afirma: "Los países que estamos en el entorno cercano a Estados Unidos tendríamos una oportunidad de acceder a ese mercado, siempre y cuando las economías que podrían aprovecharse de esas ventajas, específicamente en este caso la dominicana, sepan aprovechar esa oportunidad." Su diagnóstico es directo: la oportunidad está condicionada a reformas estructurales pendientes.
El experto enumera varias reformas urgentes: un código tributario más simple, con tasas más bajas y base más amplia, eliminando distorsiones; un nuevo código laboral más flexible; una solución estructural al problema de generación eléctrica; la simplificación de permisologías y regulaciones; la reducción de los altos costos del transporte de carga interno; y una reforma profunda del sistema educativo. Sobre este último punto, es especialmente crítico con la política del 4% del PIB destinado a educación, afirmando: "El cuatro por ciento ha sido un fracaso como política. Ahí hay que hacer una gran reforma." Concluye que el desafío central es que "hay muchos temas para hacer a República Dominicana atractiva en términos de competitividad. Eso es lo que falta."
Riesgos y vulnerabilidades
El país enfrenta riesgos significativos. Su principal socio comercial sigue siendo Estados Unidos, con exportaciones por US$ 7,124 millones en 2025. Sin embargo, ese año los embarques dominicanos registraron 223 detenciones en EE.UU. y la Unión Europea por problemas de documentación incompleta y etiquetado incorrecto, afectando productos médicos, capilares y agrícolas, según el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.
La economía dominicana llega a este escenario con una inflación interanual de 4.67% en febrero de 2026, 110 puntos básicos por encima del mismo mes del año anterior, en un contexto de "bajo dinamismo económico". La reconfiguración de cadenas puede encarecer insumos importados y presionar aún más los precios. La dependencia total de importación de combustibles convierte cada tensión geopolítica en una variable presupuestaria doméstica directa.
La seguridad alimentaria también está bajo presión. La Mesa del Diálogo y Representación Cristiana presentó una propuesta de inversión de entre US$ 50 y US$ 55 millones para crear una reserva estratégica nacional, reconociendo los riesgos que la inestabilidad global impone. La guerra comercial entre EE.UU. y China es una reconfiguración estructural del orden económico global que tomará años en estabilizarse, lo que significa que la ventana de oportunidad para la República Dominicana es real, pero no permanente.
Deja una respuesta