Un análisis regional coloca a la República Dominicana en un nivel medio de desarrollo económico y advierte que, para ascender a estadios superiores de prosperidad, requiere implementar con premura transformaciones coordinadas en los ámbitos financiero, empresarial y social.
Diagnóstico del informe
El primer Informe de Prosperidad IMD para América Latina y el Caribe, elaborado por el Centro de Competitividad Mundial, evaluó 34 economías de la región. El estudio ubica a la nación dominicana en la categoría B2, que corresponde al cuarto nivel en una escala de ocho. Aunque se reconoce el crecimiento económico del país, el documento alerta sobre un riesgo de estancamiento en un peldaño intermedio de bienestar, una situación común en la zona.
Limitaciones estructurales identificadas
Según José Caballero, economista jefe del IMD WCC y autor principal de la investigación, el dinamismo económico actual del país enfrenta restricciones en su base gerencial y social. "El cuello de botella más urgente es el gerencial, lo que implica la necesidad de profundizar los mercados financieros, facilitar la entrada y formalización de nuevas empresas e integrar la economía en segmentos de mayor valor agregado", explicó Caballero.
En el ámbito social, señaló que la brecha digital y la exclusión de los jóvenes son alertas concretas. Atender estas problemáticas no es solo una agenda social, sino una condición para que el crecimiento se mantenga a largo plazo, ya que afectan la calidad del talento disponible, la productividad y la demanda interna.
La necesidad de una reforma integral
El informe subraya que ninguna de estas agendas funciona de manera aislada. La República Dominicana necesita una mayor alineación entre su capacidad económica, su desarrollo empresarial y su inclusión social, avanzando en los tres frentes de manera simultánea y coherente para evitar la vulnerabilidad.
Riesgos para el crecimiento futuro
Caballero advirtió que las limitaciones estructurales ya están poniendo en peligro el crecimiento sostenible. "El crecimiento dominicano es real, pero opera sobre una base empresarial y financiera poco profunda, lo que lo hace vulnerable", afirmó. Sin atender estas debilidades, existe una probabilidad considerable de que la economía se estanque en un nivel intermedio de prosperidad.
Propuestas para una percepción ciudadana positiva
Para que la ciudadanía perciba la mejora económica en su vida diaria, el especialista sugirió acciones concretas. Atender la brecha digital con inversión pública en infraestructura y crear programas de inserción laboral para jóvenes sería un camino. Además, facilitar la formalización y el acceso a financiamiento para las pequeñas y medianas empresas permitiría una distribución más amplia del dinamismo económico.
Retos principales a enfrentar
El economista enumeró los principales desafíos: la concentración productiva debido a una baja densidad empresarial, el acceso limitado al financiamiento de largo plazo para las empresas, la presión fiscal que reduce el espacio para inversión estatal en infraestructura clave, y la necesidad de desarrollar capital humano calificado y conectado, superando la exclusión juvenil y la brecha digital.
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