La República Dominicana ha logrado un avance significativo en el índice global que mide la complejidad para hacer negocios, escalando desde la posición 18 en el año 2023 hasta el puesto 53 en el 2025, según el informe más reciente. Este progreso sitúa al país fuera de la lista de las naciones latinoamericanas y caribeñas consideradas como las más difíciles para emprender, un grupo que ahora lideran México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina, Perú, Paraguay, Chile, Uruguay, Ecuador y Venezuela.
Un salto notable en la región
El reporte destaca que el país es uno de los que más rápidamente ha mejorado su desempeño en esta materia a nivel regional. La velocidad a la que se ha reducido el nivel de complejidad regulatoria es poco común, lo que refleja una transición tangible hacia la simplificación administrativa. El entorno de negocios dominicano empieza a dejar atrás su rigidez estructural para convertirse en uno con una fricción moderada y mayor previsibilidad.
Factores detrás del mejoramiento
El análisis identifica tres impulsores clave para este avance: la digitalización de trámites, la simplificación del registro mercantil y las mejoras en los procesos fiscales y de cumplimiento. Además, el peso de las zonas francas y los incentivos a la inversión continúan actuando como un poderoso imán para el capital extranjero.
No obstante, el informe también señala que persisten desafíos, como cambios tributarios frecuentes, la exigencia de representación fiscal y una carga administrativa que aún no es ligera. Esto significa que el entorno regulatorio dominicano todavía no puede calificarse como plenamente ágil, aunque sí muestra señales claras de evolución hacia un modelo más estable y confiable.
Construyendo una ventaja competitiva
En este contexto, la República Dominicana empieza a construir una ventaja singular dentro de América Latina. No compite por el tamaño de su economía, como Brasil, ni por la sofisticación institucional, como Chile. Compite por algo mucho más escaso en la región: la simplicidad relativa. En un continente donde la burocracia suele ser un obstáculo invisible para la inversión, ser más simple que el promedio puede convertirse en una de las ventajas más poderosas.
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