República Dominicana recibe alrededor de cuatro veces más turistas que Panamá, una ventaja que se atribuye a una política de Estado sostenida y a una cultura de servicio eficiente, según un análisis publicado este viernes. Punta Cana es el destino que concentra la mayor parte del flujo internacional hacia el país.
Visión estratégica vs oferta fragmentada
Mientras Panamá cuenta con atractivos como su Canal, biodiversidad y estabilidad, su experiencia turística es calificada como irregular. En contraste, la industria dominicana se ha beneficiado de décadas de planificación territorial, incentivos claros y alianzas público-privadas que han permeado toda la cadena de servicio.
La educación turística es señalada como un factor determinante y poco discutido en Panamá. En el modelo dominicano, la formación en hospitalidad no es marginal, sino que incluye capacitación técnica continua y una narrativa clara que prioriza al turista, lo que genera consistencia y construye confianza.
Amabilidad como herramienta económica
El trato al visitante es otro diferenciador clave. República Dominicana ha convertido la amabilidad en parte de su marca país, una herramienta económica que los turistas recuerdan. Panamá aún necesita consolidar una cultura de servicio más homogénea.
La fluidez en idiomas, especialmente el inglés funcional en las zonas turísticas dominicanas, reduce fricciones y facilita el consumo, un área donde Panamá presenta brechas fuera de nichos específicos.
Especialización del producto turístico
Finalmente, se destaca la especialización del producto. Mientras Panamá intenta abarcar múltiples propuestas sin una narrativa cohesionada, Punta Cana ha apostado por un modelo claro de sol, playa y todo incluido, respaldado por infraestructura integrada. La conclusión del análisis señala que Panamá no necesita reinventarse, sino priorizar, apostar por la formación en servicio y definir productos turísticos coherentes para convertir su potencial en sistema.
Deja una respuesta