Un informe internacional coloca a la República Dominicana en un nivel intermedio de prosperidad dentro de América Latina y el Caribe, reconociendo sus avances en estabilidad y crecimiento económico, pero señalando desafíos para mejorar la productividad y la inclusión social.
Diagnóstico del desarrollo nacional
El estudio IMD Latin America and Caribbean Prosperity Rating 2026 revela una paradoja: aunque el país tiene un PIB per cápita comparable o superior al de otras naciones de la región, su posición en el ranking de prosperidad es menos favorable. Esto indica que el monto del ingreso nacional no es el único factor para alcanzar un desarrollo integral.
José Caballero, autor principal del análisis, identificó en una entrevista que el principal obstáculo para el país tiene carácter gerencial. Subrayó la urgencia de profundizar los mercados financieros, facilitar la formalización de nuevas empresas y promover actividades productivas con mayor valor agregado.
Áreas críticas para la transformación
El documento establece que se necesitan reformas simultáneas en tres frentes clave para que la economía dominicana pueda traducir su inversión y crecimiento en bienestar generalizado.
El primer frente es el sistema financiero. Según cifras del Banco Central, el crédito al sector privado en 2025 fue de solo 31.8% del PIB, una proporción significativamente menor que la de otros países latinoamericanos. Esta limitación afecta principalmente a las pequeñas y medianas empresas, restringiendo su capacidad para expandirse e innovar.
La segunda área es la alta informalidad laboral, que abarca a más de la mitad de la fuerza de trabajo. Esta situación reduce la recaudación fiscal, limita la protección social y mantiene bajos los niveles de productividad.
La tercera dimensión es la brecha digital. A pesar de los avances en conectividad, persisten desigualdades en el acceso a la economía digital, donde no solo es importante tener internet, sino también contar con las habilidades y la calidad de acceso necesarias.
Interconexión de los desafíos
Estos tres aspectos están profundamente relacionados. Avanzar en uno sin los otros podría ampliar las brechas existentes o tener un impacto limitado. Por ejemplo, más crédito sin reducir la informalidad podría aumentar las desigualdades, mientras que más formalización sin acceso a financiamiento podría afectar la supervivencia empresarial.
El mensaje central para el país es que el desafío ya no es simplemente crecer más, sino crecer mejor. En los últimos años, se han mantenido niveles altos de inversión, pero la eficiencia de ese capital ha disminuido, lo que se refleja en un crecimiento más lento y una productividad que se queda atrás.
El informe concluye que, si no se corrige esta tendencia, la nación podría enfrentar el riesgo de quedar estancada en la trampa de ingreso medio.
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